Salame

Salame

Un favorito entre los fiambres

Originario del norte de Italia y Hungría. Apetitoso ingrediente de la comida mediterránea y muy popular en el Cono Sur americano. Su elaboración lleva carnes y grasas, especialmente de res y cerdo, sazonadas, ahumadas y curadas al aire libre.

Salame, significa en italiano embutido salado, haciendo referencia a su marcado sabor, como también a su proceso de elaboración. Ideal en la preparación de bocadillos para las meriendas, en entremeses o ‘pasabocas’ y en combinación con quesos suaves, en algunas pizzas o tortillas aportando una intensidad gustativa muy apreciada.

En Italia, el centro de producción de salame desde hace muchos años está en Módena pero el más afamado es el de Bolonia. Aunque, podemos encontrar al menos 40 tipos diferentes de salame: el salame de felino, el de milano, el veronés, el fabriano, el napolitano y el salame di Varzi, elaborado en Pavia con carne de cerdo y saborizado con vino tinto, el salame toscano de color muy oscuro y el da Sugo (salame de jugo).

En la gastronomía mediterránea, el salame es un ingrediente representativo con el que se pueden elaborar platillos gourmet muy gustosos, como los muffins de peperoni, tosta de salame, paté de ricotta, pechugas con salame genovés y papas para las entradas. Si quieres algo más gourmet, el salame finocchiona es un platillo condimentado con hinojo, que eleva su sabor y equilibra lo graso del embutido, acompañado de un buen vino tinto dulce, es una delicia digna de los más exigentes.

En Bolivia y Paraguay, las fetas de salame se utilizan principalmente para preparar sándwiches, pizzas o cortado en dados para las ‘picadas’. Por su parte, República Dominicana es el país caribeño que fabrica más variedades de salames con diversos sabores, aromas, texturas y colores.

En su valor nutricional, el salame aporta las proteínas que el cuerpo necesita para construir los tejidos que forman nuestros músculos, muy necesarias para mantener nuestra masa muscular. También interviene en funciones fisiológicas, sin las cuales nuestro organismo no podría subsistir.

La calidad del salame depende de la elección de las carnes e ingredientes que lo compongan. Es indudablemente un acompañante ideal en reuniones sociales y actividades cotidianas, por la practicidad de su preparación y ese sabor tan sustancioso.

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