La “ínclita” de Bolivia, es la ciudad a la que es mejor llegar de noche porque de esa manera es posible apreciar un paisaje inigualable: un cielo de estrellas por arriba y uno de luces por debajo. Impresionante. La ciudad de La Paz se  caracteriza por su clima frío y seco, aún en verano, cuando amenaza constantemente un impío sol que sólo consigue colorear las mejillas.

Y sus habitantes con este temple, han tenido que ingeniárselas para combatir el frío desde siempre, una de las maneras fue ideando una alimentación que proveyera las propiedades calóricas necesarias; es por eso que los paceños tienen una oferta variada de platos mestizos que conforman su acervo cultural. Sus sabores son inigualables, al igual que sus porciones y el particular uso de los ingredientes.


Esta región geográfica del mapa territorial boliviano tiene comidas para todos los horarios; para las mañanas el fricasé y el chairo, al mediodía sajta de pollo, por las tardes costillar, picante surtido, plato paceño, o clásicos para conmemorar fechas religiosas o históricas.

En el Carnaval: puchero o lechón al horno. Para la Cuaresma: challwa – wallakes (sopa de pescado). En Jueves Santo: plato de bacalao, arroz con leche, compotas de fruta. En Viernes Santo: ají de cochayuyo. En Corpus Christi: variedad de frutas, chirimoyas, maní, humintas con miel de wiru. Para Navidad y Año Nuevo: picanas o viandas de pollo y en las fiestas de presterío, picantes de gallina o de conejo.

El plato paceño y el chairo, son dos de los más representativos de la cocina paceña. El chairo es una 
sopa rica en condimentos, verduras y carbohidratos, que debe servirse bien caliente. “Es una mezcla de papa, chuño y mote, que aporta energía y hace que la temperatura del cuerpo aumente y también las reservas de calorías para el cuerpo”.

La comida típica paceña se ha desarrollado con un sentido más práctico que “gourmet”, y aun así ha generado sabores y aromas que hoy se reconocen como exquisitos y apropiados para servirlos democráticamente en cualquier mesa, tanto por su agradable sabor (gracias a los secretos de su sazón), asi como también por su alto contenido de nutrientes.

A continuación enumeramos una variedad de panes paceños: la allulla, las kaukas, las marraquetas, las sarnitas, las colisas y los chamillos, entre otros, acompañados de té, café o sultana. Y las llauchas que son empanadas rellenas con mucho queso, que generalmente los cuales se acompañan con un vaso de api.




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